¿Qué es una escort? En este artículo explicamos qué es una acompañante, cuáles deben ser sus virtudes y características y qué la diferencia de una prostituta.
Pronunciar una palabra sin saber del todo su significado es algo que todos hemos hecho alguna vez. Aproximadamente sabemos a qué pueden referirse, pero desconocemos los matices exactos de lo que nombran. Por ejemplo: si tuvieras que responder a la pregunta "¿qué es una escort?", ¿qué contestarías? ¿Sabrías dar una definición correcta de ese término? ¿Lo relacionarías directamente con la palabra prostituta o el concepto de trabajadora sexual? ¿Considerarías que los vocablos como sinónimos entre sÍ?
Si lo hicieras, te estarías equivocando. Y es que una escort no es exactamente ni una prostituta (aunque ésta lo sea de lujo) ni una trabajadora sexual. Eso, claro, no quiere decir que algunas escorts no presten servicios sexuales a sus clientes al igual que lo hace una trabajadora sexual.
¿En qué se diferencian, pues, la una de la otra? En este post vamos a dar respuesta a esta pregunta y lo vamos a hacer perfilando la definición de escort. A ello nos vamos a dedicar en el primer apartado de este artículo.

¿Qué es una escort?
Cuando hablamos de una escort estamos hablando de una persona (generalmente mujer) que ofrece compañía a cambio de dinero. Hablamos, pues, de una acompañante, de alguien que se ofrece para ser compañera en una cena, un viaje o un evento de carácter social. Que en muchas ocasiones la acompañante ofrezca o acabe ofreciendo también servicios de carácter sexual no atañe a una esencia profesional que no es nueva y que ha existido a lo largo de la Historia en diversas culturas.
Las normas sociales y los tabúes propios de cada época han hecho que la figura de la acompañante de lujo varíe. Y es que no es poco lo que ha llovido desde que, en los tiempos de la Grecia y de la Roma clásicas, la compañía de mujeres ya era apreciada en eventos sociales, banquetes, etc. Desde entonces hasta ahora no han faltado mujeres que se hayan dedicado, con su presencia, a dar brillo y encanto a las reuniones sociales. Basta con echar un ojo a la Francia de la Ilustración para descubrir que las cortesanas o damas de compañía eran personajes muy habituales y muy solicitados en los salones de la alta sociedad.
En la actualidad, las escorts ofrecen sus servicios bien sea de forma independiente o a través de agencias. Las agencias de escorts, adaptándose al signo de los tiempos, presentan a sus trabajadoras en catálogos online que disponen de filtros de búsqueda que permiten a sus clientes acceder con mayor facilidad a los datos de contacto de acompañantes que se ajusten a sus gustos. También existen webs de escorts que publican perfiles de acompañantes independientes para que los usuarios de la página puedan contactar directamente con ellas para fijar un encuentro.
Para muchas personas, la escort es, simple y llanamente, una prostituta de lujo. El igualar a la escort con la prostituta implica cometer un error de matiz. En el próximo apartado explicaremos las diferencias entre ambas profesionales.

Diferencias entre escort y prostituta
Muchas personas confunden a menudo la escort con la prostituta. Como hemos apuntado anteriormente: son dos realidades distintas. Hay aspectos sociales, legales y profesionales que las diferencian. Y también es diferente, para quien sabe distinguir a una profesional de otra, la percepción cultural que se tiene de ellas. Por ejemplo, puedes comprobarlo en nuestro apartado de escorts en Barcelona.
La escort, ya lo dijimos, es la profesional que ofrece compañía de pago. A cambio de una remuneración ella se ofrece a acompañar a su cliente a una cena o un evento social. De esta profesional se espera conversación y compañía. La prostituta, por su parte, se dedica a la actividad sexual. Es decir: ofrece sexo a cambio de dinero. Simple y llanamente.
Por regla general y desde el punto de vista social, las prostitutas (aunque puedan serlo de lujo) son percibidas de manera más negativa por la sociedad que las acompañantes. Y eso aunque la compañía de una acompañante incluye, en muchas ocasiones, el mantenimiento de relaciones sexuales. ¿Por quñe esa percepción diferente? Básicamente porque la prostitución ha estado vinculada históricamente a situaciones de pobreza y explotación. Por el contrario, el concepto de escort o acompañante va asociado en muchos casos a las ideas de lujo y exclusividad, lo que convierte a la profesional del acompañamientoe en alguien más aceptable o más "legítimo".
En muchas ocasiones, además, se asocia a la trabajadora sexual con la idea de falta de opciones vitales y de vulnerabilidad, mientras que a la escort se la asocia con conceptos como autonomía personal o empoderamiento. En cierto modo, en la mente de muchas personas funciona esta máxima: "la prostituta lo es por obligación y la escort lo es por decisión propia".
Si miramos a ambas profesionales desde el punto de vista del marco legal en que desempeñan su profesión, también podemos constatar diferencias que, aunque en ocasiones son de matiz, no dejan de ser diferencias. La prostitución es ilegal en muchos países o, en su defecto, sufre regulaciones muy estrictas. Esto criminaliza a las personas que se dedican a dicha profesión. El acompañamiento, por su parte, se mueve en un área legal menos definida. La compañía, por decirlo de algún modo, puede ofrecerse legalmente. ¿Y si la compañía acaba en la prestación de servicios sexuales? Ésta puede entenderse como una decisión tomada entre dos adultos a los que, a raíz de una relación de acomapañamiento, les apetece mantener una relación sexual que no sería tarifada y, por tanto, no se consideraría ejercicio profesional.
Las escorts, por otro lado, pueden dotarse de un preparación que les permita interactuar en entornos sociales en que se exija determinada etiqueta, ciertas habilidades de comunicación y un determinado estilo, elegancia y saber estar en lo referente a la presentación personal. Esto, bastante habitual en el terreno del acompañamiento, no lo es es tanto en el de la prostitución. Muchas prostitutas, además, deben enfrentarse a situaciones de coerción y explotación no tan habituales en el universo escort.
Este último motivo afecta de forma directa a la percepción cultural que se tiene de cada una de las dos profesiones. Según una visión social bastante extendida y, probablemente, edulcorada en exceso, la escort es vista como una mujer bella y con habilidades sociales que, empoderada, se mueve libremente y a su antojo por un ambiente de exclusividad y lujo. En contraposición, la prostituta es vista por muchas personas como una mujer que, atrapada en un círculo de pobreza y desesperación, es víctima de sus propias circunstancias vitales. Que mejor que comprobarlo con nuestras escorts en Madrid.

¿Qué cualidades deben tener las escorts?
Ser escort exige poseer una serie de capacidades y características que sirvan para ofrecer un servicio de calidad que debe ir más allá de lo físico. ¿Qué características son ésas? Las que apuntamos a continuación:
- Empatía o, lo que es lo mismo, ser capaz de entener las emociones y necesidades de su cliente. Para ello, la acompañante debe ponerse en el lugar del cliente para, así, poder establecer una mejor y más intensa conexión.
- Habilidad de comunicación. Mantener conversaciones interesantes. Para ello es importante poseer una cierta competencia cultural así como una buena cultura general. Esto debe complementarse con algo que es fundamental para que haya buena conexión entre las personas: saber escuchar. Esto debe figurar en el abc de cualquier profesional de estas características.
- Buena presentación. La escort debe procurar mostrar una imagen impecable en la que se note el cuidado personal y el saber vestir.
- Discreción. Privacidad y seguridad: eso es lo que busca un cliente cuando contrata a una acompañante. Por eso las escorts dben tratar la información personal de sus clientes con absoluta discreción.
- Saber adaptarse a diferentes personalidades para, en base a ello, actuar con diferentes tipos de personas en situaciones diversas para crear ambientes relajados y agradables. Para conseguirlo resultan imprescindibles la amabilidad y la cortesía, así como tener un buen sentido del humor.
- Confianza en una misma. Una escort no puede tener una imagen negativa de sí misma ni de su trabajo. Carecer de esa autoestima acaba dañando la interacción entre acompañante y cliente y acaba afectando a la fluidez de la misma.
- Actitud positiva. Este valor es, en buena medida, complemento del anterior. El optimismo y el enfrentarse a la vida de una forma alegre influye directamente en el estado de ánimod el cliente propiciando una experiencia más placentera.










